2. Visita el cementerio o el lugar donde reposan las cenizas de tu ser querido y medita sobre estas dos reflexiones: “Acepto que has muerto y decido darte un espacio especial en mi corazón” “Te agradezco porque enriqueciste mi vida con tus fortalezas y también con tus debilidades” “Acepto que no te volveré a ver, al menos en esta vida”.